Feeds:
Posts
Comments

Archive for January, 2015

Mateo 14:22-36.

En esta historia en la que Jesús camina sobre el agua, podemos ver los planes que Jesús tenía para sus discípulos, así como los que tiene para nosotros también.
Cabe notar primeramente que toda la situación se encuentra controlada por Jesús, ya que es Él quien los envía en la barca, Vs. 22.
En el Vs. 23 vemos a Jesús orando, algo que hacía constantemente y que anhelaba, pasar tiempo a solas con su Padre, y seguramente como en otros pasajes, también se encontraba intercediendo por sus discípulos, que sabía, enfrentarían un momento fuerte de temor en solo unas cuantas horas.

Es aquí cuando comienzan los discípulos a enfrentar esta prueba difícil, y comienzan a llenarse de temor en sus corazones.
Pudieron ser muchos factores los que propiciaron esto, pudo haber sido la oscuridad, las olas y la tormenta, el hecho de creer estar viendo un fantasma (Vs. 26), o incluso llegar a creer que su Señor no estaba interesado en cuidarlos de este tipo de situaciones (Marcos 4:38).
¿Cuántas veces entra el temor en nuestro corazón cuando vemos tantas cosas difíciles a nuestro alrededor, tantos problemas y tormentas, llegando a albergar en nuestro corazón ese mismo sentimiento de desconfianza contra Dios que los discípulos albergaron?, ¿No te importa Dios? ¿Por qué permites las tormentas en mi vida? ¿Por qué permites el dolor y los problemas?
El Señor nos conoce, sabe que nuestro corazón tiende a olvidar a su Creador y menospreciar sus bendiciones cuando todo a nuestro alrededor parece estar bajo “nuestro control”.
A fin de cuentas, conocer a Jesús, fortalecer nuestra fe en Él y adorarle, valen mucho más que la paz que el mundo o una vida sin dificultades pueda darnos (Juan 16:33).
¿Cómo sabemos que esto es posible? ¿Cómo sabemos que Jesús es el “Señor de la tormenta” y que es soberano incluso sobre nuestros temores y circunstancias difíciles? Vs. 27. Porque Jesús es el “Yo soy”, ¡Jehová! Dios hecho carne!
Nuestra fe esta puesta en su Nombre, en su poder y gracia. En entender que aunque la Santidad de Dios es digna de temor de nuestra parte (porque aquellos que le contemplaban podían morir), su amor, su misericordia y justicia son nuestra fuente de paz.
No temas! Jesús ha calmado la única tormenta que de verdad podía destruirnos, la tormenta de la ira de Dios a causa de nuestros pecados.
¿Nuestra respuesta a esta realidad? Vs. 33. Clamar como el centurión (Mt. 27:54), ¡verdaderamente este es el Hijo de Dios!, que no solamente tiene el poder de calmar las tormentas de nuestra vida, sino también las de nuestro corazón, y darnos paz, reconciliación con Dios, una nueva vida, entrada a la presencia del Padre y hacernos también a nosotros ¡hijos de Dios!

¡A su Nombre Gloria!

Enrique Cuevas

Read Full Post »

GIMNASIA ESPIRITUAL.

1 Timoteo 4:7.

Es bien sencillo solamente ver en la gente de nuestras congregaciones “la astilla”, preparar sermones que sabemos nuestra gente necesita o que sabemos no están practicando. Pero lo difícil es ver en nosotros “la viga”, de las actividades que no estamos realizando nosotros mismos en nuestra vida, especialmente nosotros los pastores y líderes.

Jesus hizo la distinción muy clara en Mateo 23:

Entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo:

2 En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos.
3 Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen.
Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas.
5 Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres.
 Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos;
6 y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas,
7 y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí.
8 Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos.

Creo que Jesús al pedirles a sus discípulos que no quieran que les llamen Rabí, es porque no debemos buscar el reconocimiento solamente externo de la enseñanza, sino que nuestra prioridad sea buscar la transformación interna del carácter que las disciplinas piadosas logran en nosotros, o que la gimnasia espiritual sea una realidad tal en nuestra vida que la gente pueda aprender más de nuestras acciones que de nuestra enseñanza.
Siempre compartiendo la palabra de Dios en poder del Espíritu Santo, pero confirmando la palabra mediante nuestras acciones y sus resultados de piedad en nuestra vida.

La gente no verá la contradicción en nosotros que veían en los fariseos, “dicen, y no hacen”.

¿Qué pasos concretos puede tomar para crecer en este aspecto de su vida?

Orar a Dios por la disciplina necesaria para ser buenos atletas de Cristo Jesús, entrenándonos en la piedad como le dice Pablo a Timoteo, diariamente buscando a Dios en oración, lectura, estudio y meditación de su Palabra, adoración y ayuno.

Dios quiera que en los hijos de Dios, la gente pueda decir: “Hagan conforme a sus palabras, porque lo que dicen, eso hacen!”

Bendiciones,

Enrique Cuevas

Read Full Post »