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Archive for February, 2015

Mateo 18:15-19

Al Abstenernos de disciplinar, estamos diciendo que amamos mejor que Dios, porque “el Señor disciplina a los que ama” (Heb. 12:6).
Dios sabe que la disciplina produce vida, crecimiento y salud.
“En efecto, nuestros padres nos disciplinaban por un breve tiempo, como mejor les parecía; pero Dios lo hace para nuestro bien, a fin de que participemos de su santidad.” Hebreos 12:10.
En realidad la disciplina no es agradable, pero tiene sus resultados:
“Ciertamente, ninguna disciplina, en el momento de recibirla, parece agradable, sino más bien penosa; sin embargo, después produce una cosecha de justicia y paz para quienes han sido entrenados por ella.” Hebreos 12:11.
La **discip
lina y el **discip*ulado van de la mano y un cristiano es disciplinado a través de la instrucción y la corrección.
La disciplina en la iglesia nos muestra que como hijos de Dios, deberíamos de vivir diferente del mundo, cuando decimos representar a Jesús con los labios, pero fallamos en hacerlo con nuestras acciones, la iglesia debe de examinar la evidencia con cuidado y emitir un veredicto. *
Como conclusión, diría que la disciplina tiene como fin el arrepentimiento, pero dicen en mi pueblo: “En el pedir esta el dar”.
El amor de Dios, su gracia y compasión nos llevan al arrepentimiento, saber que le hemos fallado, que hemos lastimado su corazón con nuestra rebelión y nuestros pecados, nos lleva a pedirle perdón y Él, en su compasión (y en Cristo), nos perdona. Sabiendo que el perdón de Dios en Cristo no es gratis, sino que costó la sangre de su Hijo Jesús. Pero Dios nos llama con lazos de amor, no nos llama al arrepentimiento con amenazas.
Así mismo, cuando un hermano peca, la disciplina ayuda a que el hermano recuerde que sus pecados han ofendido a Dios y a su cuerpo que es la iglesia. Si el hermano se arrepiente y confiesa su culpa, nosotros debemos de perdonar compasivamente, como Dios nos ha perdonado a nosotros en Jesús. Pero no debemos de amenazar a los hermanos, la disciplina debe hacerse en amor y con un espíritu de humildad, sabiendo que nosotros también podemos caer en pecado y necesitaríamos la misma restauración.
Si el hermano no se arrepiente aun con testigos y delante de la iglesia, Jesus dijo: “trátalo como si fuera un incrédulo o un renegado.”. Vs 17b.
Y mi pregunta para ustedes es: ¿Como tratarían a un incrédulo o un renegado?
Se los dejo de tarea… 🙂

Dios les bendiga!
Enrique Cuevas
*Algunos Fragmentos utilizados del libro: Church Discipline by Jonathan Leeman, IX 9Marks, 2012.

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